SOCIEDAD CASTELLANO LEONESA DE ALERGOLOGÍA E INMUNOLOGÍA CLÍNICA
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ALERGIA A FÁRMACOS


Las reacciones alérgicas a los medicamentos son reacciones impredecibles de distinta gravedad, algunas de riesgo vital. Cualquier medicamento puede ocasionar reacciones alérgicas. Los estudios de alergia a los fármacos no tienen un valor predictivo y se realizan sobre la base de las reacciones sufridas y los fármacos inductores. El diagnóstico incluye pruebas de laboratorio, pruebas cutáneas y pruebas de exposición controlada. Cuando se confirma la alergia a un medicamento, es también necesaria la evitación de todos los fármacos relacionados con él. En el caso de que un medicamento resulte imprescindible, y a falta de tratamiento alternativo, se puede intentar la desensibilización al fármaco en cuestión. Entre los medicamentos que con mayor frecuencia causan reacciones alérgicas se encuentran los antibióticos, la aspirina y otros fármacos antiinflamatorios no esteroideos (AINE), los contrastes yodados para radiología, los anticonvulsivantes, ciertos antihipertensivos, colirios y hormonas, e incluso, de forma excepcional, los corticoides. Los relajantes musculares y el látex son los responsables del 80% de las reacciones inmediatas durante la anestesia general.

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Los fármacos antiinflamatorios no esteroideos son conocidos universalmente en el idioma español por la sigla AINE. Se llaman así para distinguirlos de otros grupos de antiinflamatorios distintos que pertenecen al grupo de la cortisona, y que presentan unos efectos radicalmente diferentes.

Los AINE reducen la inflamación y el dolor, y muchos de ellos sirven además para que circule bien la sangre y no se produzcan coágulos dentro de los vasos (por sus propiedades inhibitorias sobre la función de las plaquetas, que son los elementos de la sangre que contribuyen a formar el coágulo tras una herida). Los AINE realizan todas estas funciones porque alteran el funcionamiento normal de las células, bloqueando una enzima denominada ciclooxigenasa. Las enzimas son proteínas que actúan como una máquina para degradar sustancias muy complejas en otras más simples o con otra función. La enzima ciclooxigenasa es de gran importancia en nuestro organismo, ya que ayuda a mantener el funcionamiento normal de la mucosa del aparato digestivo, del riñón y de las plaquetas.

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Las reacciones alérgicas a antibióticos, también denominadas reacciones de hipersensibilidad, son una respuesta anormal a estos, que se produce por un mecanismo inmunológico, ya sea mediado por anticuerpos o por linfocitos en dosis normalmente terapéuticas. Se producen tras una exposición, continuada o intermitente, a dicho antibiótico, o a otro de la misma familia con estructura química similar. Estas reacciones se aprecian en un porcentaje muy pequeño de todos los pacientes tratados; se pueden producir tras la administración de dosis mínimas del antibiótico, desaparecen al suspenderlo y vuelven a aparecer al reintroducirlo.

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Aunque con mucha menos frecuencia que los antibióticos y los antiinflamatorios, cualquier medicamento podría ser capaz de generar una reacción alérgica, sobre todo aquellos con alto peso molecular, ya que actúan como antígenos completos y pueden estimular directamente el sistema inmunitario (como la insulina y otras hormonas). Sin embargo, la mayoría de fármacos son pequeñas moléculas que tienen poca capacidad para unirse a las proteínas y formar antígenos completos, lo que explicaría la baja frecuencia con la que se producen las reacciones alérgicas a medicamentos. En este capítulo hablaremos de aquellos fármacos que podrían suscitar mayor interés por su amplio uso en la población general, o porque pueden producir reacciones muy graves.

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Las reacciones que se manifiestan durante la cirugía presentan algunas peculiaridades que las diferencian de otras reacciones adversas medicamentosas. En primer lugar, el paciente está dormido y no puede notar ni explicar al médico los síntomas que alertan del comienzo de una reacción. En segundo lugar, en el quirófano, el paciente está cubierto por sábanas estériles y no resulta tan evidente la aparición de erupciones en la piel. Por otra parte, para conseguir una anestesia, el paciente recibe muchos fármacos por vía venosa, así como gases inhalados en un corto espacio de tiempo, lo que hace más fácil una reacción que si el paciente tomara un único medicamento. Por último, algunos medicamentos utilizados en la anestesia, como los relajantes musculares, producen fundamentalmente afectación del sistema cardiovascular y los bronquios, lo que confiere mayor gravedad a una reacción alérgica causada por dichos fármacos.

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Es importante recordar el mayor número de datos posible de esa reacción y consultarlo con el médico de Atención Primaria, quien valorará si se trata de un efecto secundario del fármaco o una posible reacción alérgica, caso en que derivará al paciente al especialista para estudio. Debe registrarse el nombre del medicamento, la dosis que causó la reacción, el motivo por el que se tomaba el fármaco, el tiempo que trascurrió desde que se tomó hasta que comenzaron los síntomas y, lo más detalladamente posible, cuáles fueron esos síntomas. Todos estos datos resultarán fundamentales para aclarar si es necesario o no realizar un estudio alergológico y diseñar éste de forma segura y fiable. Es recomendable no demorar la realización del estudio, pues hay pruebas que con el tiempo pierden sensibilidad (por ejemplo, las pruebas cutáneas en el estudio de alergia a penicilinas). Como ya se comentó en el capítulo 30, la sospecha de alergia a fármacos sólo se confirma en la mitad de los casos bien seleccionados para estudio, y eso significa que una de cada dos personas que refiere ser alérgica a fármacos se está privando de medicamentos que podría tomar sin ningún riesgo. Por este motivo es importante, ante la sospecha de alergia a medicamentos, realizar un estudio alergológico para confirmar la alergia, y en tal caso evitar el fármaco implicado y aquellos otros con estructura química similar; o bien descartarla de forma definitiva y eludir limitaciones inútiles a la hora de hacer frente a una enfermedad.

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